El mini crucero a Oslo desde Copenhague

 En: Dinamarca

¿Querés saber de que se trata el mini crucero a Oslo de DFDS? La idea de este relato es contar lo que fue para mi, en primera persona, este viaje. Cabe aclarar que era mi primera vez navegando en mar abierto. Y no soy muy amante del agua.

Por eso, si están dudando, o necesitan mas información del mini crucero a Oslo, pueden usar el menú para ir directamente a la parte que les interese.

Cualquier duda o consulta que tengan y sepa, se las voy a responder en los comentarios.

La previa: ¿Por tierra, aire o mini crucero a Oslo?

La idea de ir a Oslo por un par de días venía dando vueltas en mi cabeza desde hacía rato. El problema era que Noruega es un país muy grande, y la cantidad de destinos que me gustaría conocer es increíblemente extensa. La invitación de Sergio por su cumpleaños (que coincidía con el de Gabriel) hizo que nos decantáramos por una pequeña aproximación: Vamos a ir en el mini crucero a Oslo. Fecha: 18 de Agosto

Y llego el día de partir:

Amanecimos con un día plomizo y gris, pero con el factor más importante para la navegación marina en óptimas condiciones: No había viento. Llegamos en tren a Nordhavn (puerto norte, en danés) y nos dispusimos a caminar hasta el puerto. El mini crucero a Oslo es un servicio que brinda la empresa DFDS con 2 embarcaciones distintas (aunque de similares características):

  • Pearl Seaways
  • Crown Seaways

La diferencia más notoria es que el Pearl cuenta con casino. La capacidad de las embarcaciones es prácticamente la misma, al igual que las medidas.

Para los apasionados de la industria naviera, acá tienen más información de ambas embarcaciones.

Los viajes son idénticos, y siempre iguales, por lo que paso a describir el itinerario:

Itinerario del mini crucero a Oslo desde Copenhague (ambas embarcaciones)

El viaje en total (por tramo) es de 275 millas náuticas (509 km) que se recorren en unas 17 horas. El horario de salida es a las 16:30 hs, siendo la llegada a las 9:30 hs del día siguiente.

Arranque con el pie izquierdo: embarque y demoras

Debido a que éramos un grupo bastante numeroso, fuimos los últimos en subir ya que esperábamos a uno de los muchachos que estaba atrasado. Por si fuera poco, fue un día caótico para trasladarse en trenes por Copenhague. Distintas obras, y problemas en la señalética hicieron que haya demoras desde madrugada, y que tardaron todo el fin de semana en ser corregidas.

Antes del cierre de las puertas, embarcamos, dejando el pasaje en el mostrador para que lo retire el compañero que venía atrasado, si llegaba. 16:15 habíamos dejado las pertenencias en los camarotes, y disponíamos a ir a cubierta a ver la ciudad alejarse… Cuando el altavoz nos dio la noticia.

Por problemas técnicos, el barco estaba demorado, entre 2 y 3 horas. Por lo cual, hasta resolverlo, nos quedábamos en puerto. Ese percance permitió al compañero atrasado que pueda embarcar, ya que no solo había sufrido las demoras del transporte público, si no que se había equivocado de puerto de embarque (Nordhavn es muy grande, y dependiendo el crucero, hay 5 kilómetros de distancia entre una puerta de embarque y otra), y por si fuera poco había tenido un accidente con la bicicleta. Todo junto, el mismo día. Pero por algún misterioso motivo, ese día iba a ser su día de suerte.

El grupo electrógeno de emergencia no quería saber nada con funcionar. Me imagine a mí en otro momento de mi vida yendo con una camioneta, con un gerente completamente inoperante hablándome por teléfono, manejando un viernes a las 5 pm desde Barracas hasta el Puerto de Buenos Aires. Pero rápidamente se esfumo ese pensamiento de mi mente. Y aproveche a ver como la gigantesca grúa elevaba equipo de emergencia para finalmente poder partir.

Mini crucero a Oslo
Nuestro arranque con el pie izquierdo en el mini crucero a Oslo, el bendito grupo electrógeno.

Finalmente zarpamos

Con una demora aproximada de 2 horas, el Crown Seaways abandona Copenhague. Con un saludo de parte del capitán, el mini crucero a Oslo se da por iniciado, informando que a pesar de la demora inicial, van a apurar un poco el viaje y llegaríamos solo una hora más tarde. Nos quedamos en cubierta viendo a la ciudad que tanto cariño le tome hacerse cada vez más chiquita. Y no puedo pensar en otra cosa: es la ciudad más fea que vi en mi vida desde el agua. Chimeneas, generadores eólicos, puerto comercial. Siento estar alejándome de Mordor. Menos mal que llegamos por aire y no por agua. En fin. Ya estamos navegando. Todavía vemos hacia ambos lados tierra a lo lejos (navegamos dentro del Oresund, por lo que estaríamos “encajonados” entre Dinamarca y Suecia).

La neblina se pone más espesa, y el frío se empieza a sentir, por lo que decidimos ir a hacer el recorrido del barco.

El Barco por dentro

En nuestro caso particular, hicimos el mini crucero a Oslo a bordo del Crown Seaways. Debido a que éramos un grupo numeroso (coincidieron dos cumpleaños y por eso fue la decisión de ir todos juntos), sacamos los camarotes económicos.

El barco tiene 11 pisos. 2 dedicados a estacionamiento de vehículos, 2 de ocio, la cubierta superior y el resto de habitaciones. Por fuera de eso, el piso 9 tiene la parte exterior, mientras que queda la cubierta en lo que sería el piso 12

Ocio y restaurantes adentro del mini crucero a Oslo

Este barco en particular cuenta con 5 restaurantes, 5 bares y una cafetería. De todos esos probamos solo 2.

La pizzería es excelente.  Los precios no son excesivamente elevados si uno lo compara con los precios daneses y piensa que está en medio del mar Báltico. El precio de la pizza va de 115 a 140 dkk.

El restaurant buffet fue el plato fuerte de nuestro viaje de vuelta. Esa noche decidimos ir todos juntos a cenar. La especialidad del lugar es, obviamente, los pescados y mariscos. Fuera de esas comidas, el buffet deja mucho que desear. Por lo que si no son amantes del pescado, les aconsejo que lo descarten por completo. El precio del cubierto es de 275 dkk por persona, mas bebidas (50 dkk la botella de 1 lts. de agua o soda). La experiencia a bordo la cuento más adelante.

Mate en el mini crucero a Oslo
"Un asado en Abbey Road" versión: Mini crucero a Oslo

Juegos y Bubble zone

El barco cuenta con dos salas de juegos para chicos, lo que los mayores dirían “flippers”, los jóvenes diríamos “fichines” y los niños dirían “que es el metal slug / como se juega al Daytona”. Si bien no es la gran cosa, sirve para pasar el rato y divertirse un poco entre amigos. Cada ficha: 10 dkk.

La Bubble zone es la zona de piletas e hidromasajes que tiene el barco. Se trata de 3 piletas en un área climatizada. El precio es de 50 dkk por día, llevando tu propia malla y toalla. Si no, se puede alquilar la ropa ahí mismo por un costo extra.

Yo personalmente decidí no ir, ya que no le encontraba sentido. Los que fueron, la han pasado muy bien. Creo que lo importante es ver cuanta gente hay dentro antes de pagar (que si se puede hacer).

El famoso free shop

El free shop arriba del barco es muy parecido al de cualquier aeropuerto internacional, solo que más pequeño. Yo personalmente lo vi idéntico al “free shop” (entre comillas porque es una mentira, y no es un free shop si no un local de aeropuerto) del Aeroparque metropolitano de Buenos Aires.

Ropa (100% orientado a los orientales) de precios por momentos muy elevados, con grandes descuentos que la vuelven “accesible”. Ropa económica y que habría que tener mucha valentía para usar en un país escandinavo, ya que los colores llamarían mucho la atención. Y una parte de ropa adecuada a estas latitudes, tanto de vestir como de montaña, que es excelente.

Después cuenta con todos los sectores típicos: relojes y accesorios (a muy buen precio), souvenires (me gustó mucho que todo lo que era un “típico regalo de viaje” era de industria escandinava y no china. Aunque los precios eran elevados), chocolates, perfumes, y como no podía ser de otra forma, bebidas alcohólicas.

Diferencias (de comportamiento) entre los turistas y los residentes en el mini crucero a Oslo

Si bien me lo había dicho muchas personas, hasta no verlo con mis propios ojos la verdad que no lo creía. El verdadero significado de este viaje, por qué existe, no es para los turistas que quieren ir a una “experiencia distinta” y de paso estar unas horas en la capital Noruega. Es para los residentes de ambos países, para tener un fin de semana a pura joda, o como diríamos en el lenguaje del 2017 “dársela en la pera”.

El alcohol arriba del barco tiene precios ridículamente bajos si lo comparamos con los prohibitivos precios noruegos, los elevados precios daneses y los maquiavélicos horarios suecos.

Por lo que comprar un pack de 24 latas de cerveza en el free shop a 150 dkk, bebidas de alta graduación alcohólica al 50% del precio danés y 25% del precio noruego, hacen que el barco sea una marea de vikingos borrachos.

No se mal intérprete: no todos son así. Pero si una gran mayoría. Y si no me creen, esperen a la primer noche…

Restricciones de alcohol al llegar al puerto

Ambos países tienen un control estricto sobre el límite de alcohol permitido para ingresar. Esto está especificado en ambos puertos y dentro del free shop. Se debe respetar ya que lo que haya de más será decomisado, inclusive pudiendo recibir una multa.

No hay que preocuparse, las cantidades son bastante aceptables.

Cantidades de alcohol permitidas:

Final del día 1

Al momento de cruzar Elsinor y Helsingborg, teníamos ganas de ir a ver el castillo que inmortalizo Shakespeare en su libro Hamlet. La niebla y el frio hizo que decidamos quedarnos comiendo Oreo bañadas mientras conocíamos el barco. De todas formas, no hubiéramos visto nada.

Cayo la noche, y decidimos cenar de forma dividida. Lo bueno del barco es que uno puede llevar su propia comida (sándwiches, snacks) y así ahorrarse al menos una comida en el viaje.

Después de comer, nos quedamos de noche en la popa viendo las últimas luces de la costa sueca hasta quedar ya a una distancia importante, navegando en la penumbra del Mar Negro.

Si bien hubo algunos movimientos, el viento no era muy fuerte y la sensación era bastante agradable. Similar a un bus en una ruta llana, o un tren larga distancia atravesando una llanura.

Con esa agradable sensación, nos fuimos a dormir al camarote. Oslo nos esperaba al día siguiente.

Llegada del mini crucero a oslo

Día 2: Ingreso al Fiordo de Oslo y llegada al puerto

Todos los camarotes cuentan con un parlante. 8 de la mañana el capitán nos informó que estábamos ingresando al Fiordo de Oslo. La emoción por ver algún tipo de desnivel (ni siquiera montañas) me hizo casi saltar de la cama. Nos levantamos los 4 y decidimos ir a desayunar a la popa (donde la noche anterior habíamos estado tomando algo) y disfrutar todo el viaje dentro del fiordo.

Aclaración: 

Uno puede contratar el desayuno buffet, aunque nosotros lo cambiamos por Cocio y cookies del free shop, ya que las referencias no eran del todo buenas para el excesivo precio que salía (130 dkk).

Ya instalados y bastante frescos nos dedicamos a ver las increíbles casas en las laderas. En su gran mayoría son casas de veraneo de los residentes de Oslo y ciudades vecinas. Todo el camino se encuentra señalizado, ya que el calado es muy angosto y las grandes embarcaciones podrían quedarse encalladas. Por lo que ir en semejante barco, teniendo pequeñas casas alrededor es una experiencia digna de mención.

En el último tramo la concentración demográfica aumenta, las casas empiezan a acercarse, y empezamos a ver más vida humana. Pequeñas embarcaciones yendo y viniendo, y lanchas colectivo cruzando de un lado para otro. Oslo esta cerca.

Mientras el barco maniobra, decidimos esperar para salir, ya que los ascensores y escaleras colapsan con la gran cantidad de gente que quiere salir inmediatamente. Nunca lo voy a entender. ¿Hacer fila para entrar al avión, cuando los asientos son numerados? ¿Pararte para, justamente, estar parado en el pasillo 10 minutos? Increíble.

Aprovechamos a ver las nuevas construcciones y pensar en cómo sería la working holiday Noruega viviendo en uno de esos departamentos…

Hasta que Dani, trotamundos y “experto” de Noruega, nos dijo bien clarito: departamentos que arrancan en 7.000.000 de coronas noruegas. Hago un rápido cálculo… 900.000 dólares. Nej Tak.

La primera sensación al ver la ciudad es… que es un pueblo. No puedo creer que sea la capital (y la ciudad más grande) de uno de los países más ricos del planeta. Esa sensación la sigo compartiendo hoy en día.

Finalmente a las 10:30 estábamos caminando por el puerto… Bienvenidos a Noruega.

Desayuno en el mini crucero a Oslo
Desayuno en el Fiordo de Oslo

Visita a Oslo

Sobre que ver y conocer en Oslo, hare otro post. Más adelante daré mi veredicto al respecto de este tipo de viajes y lo que pienso. Por el momento, vamos a decir que “recorrimos Oslo” y ya es hora de volver a embarcar.

El tiempo que se dispone para recorrer la ciudad es excesivamente escueto. Por lo que lo que recomiendo es que busquen puntualmente que atracción les llama la atención, y vayan directamente. El resto del tiempo lo pueden usar para caminar. No les va a sobrar absolutamente nada.

16 hs debemos embarcar, ya que a las 16:15 cierran las puertas y 16:30 el barco zarpa.

Vuelta a Copenhague… y el “verdadero viaje”

Vale aclarar que el mini crucero a Oslo venía siendo un viaje de placer sin nada malo que llamara la atención. Pero no todo puede ser color de rosa, y a pesar de que estábamos avisados, nunca nos hubiéramos esperado lo que vino después…

Son las 16:30. Vientos permanentes despejaron el día gris en el que estábamos sumidos, dejando el paso a un cielo encantador. La temperatura en cubierta es bastante baja, y sin embargo vamos a despedirnos de Oslo desde la parte más alta, que ya está habilitada. Durante la ida, las lloviznas y la niebla lo volvían muy peligroso por lo que permaneció cerrada.

De forma impecable el barco gira 180 grados y nos despedimos de la capital. El mini crucero a Oslo se convierte en mini crucero a Copenhague, con idéntica duración, servicios y demás. Vamos a divertirnos un rato dentro del barco, gastar un poco de plata en el free shop, jugar “a los fichines” y charlar sobre la ciudad en sí. El atardecer va cayendo sobre el fiordo de Oslo mientras nos dirigimos a aguas abiertas.

Cabe aclarar que se nadar bien, no le tengo miedo a las alturas, no le tengo miedo al agua. Pero los barcos no son algo que me apasione. Y no sé si recuerdan bien lo que escribí un poco más arriba: el día despejo gracias al viento…

Mini crucero a Oslo vuelta
Nada pronosticaba lo que sería el viaje de vuelta...

El principio de la pesadilla

Un leve vaivén me hizo mirar por la ventana del noveno piso. Lo que originalmente era una pileta, pasaba a ser un “serrucho” de agua, producto del viento y las pequeñas olas que se formaban. Nada preocupante, nada que me incomodara.

Una hora más tarde, ya sentados en el bar, empecé a sentir que el movimiento incrementaba. En ese momento decidí mirar por la ventana. Veía la baranda exterior y Suecia al fondo. Cuando de a poco veía mucha más agua, y pocos segundos después dejaba de ver Suecia.

El movimiento está empeorando. Pero todavía no hay de qué preocuparse. Se hizo la hora de irnos a bañar ya que a las 21 hs teníamos reserva en el restaurant.

Cuanto más abajo uno se encuentre en el barco, menos se siente el movimiento. Mientras Daiana terminaba de bañarse, me acosté un rato en la cama. Y me sacudía. Cuando me entre a bañar, me movía de un lado a otro. Nos cambiamos y fuimos al restaurant…

Ya varios heridos en combate habían caído y no podían salir de los camarotes. Caminar en línea recta era imposible. El barco se sacudía. No como un zamba, como me imaginaba que pasaría en una embarcación pequeña. Se iba para un lado despacio… y después volvía. Subía despacio… y después bajaba. Todo esto mientras veíamos por la ventana la espuma que volaba, ya que al caer semejante bestia de acero, levantaba agua muchos metros, que el viento llevaba hasta los pisos superiores.

La peor cena de la vida (para algunos)

Nos sentamos a comer en el peor de todos los momentos. Los platos poseen un sistema flotante, imagino que para no romperse. Por lo que subían y bajaban permanentemente. De los que se habían levantado de la cama, muchos no probaban bocado. Otros, como era mi caso, no teníamos ningún tipo de malestar. Por suerte. Si no este relato sería mucho mas largo.

Con toda esa situación, y la mitad del equipo fuera de juego, nos sentamos a disfrutar la comida. Langostinos, langosta y salmón eran el plato fuerte. Comí un poco de arenque, ostras y algún otro pescado y marisco que había por ahí. También había caviar.

La langosta fue una decepción, el gusto era francamente espantoso. Los langostinos eran bastante ricos. El salmón espectacular. De hecho me serví en 3 ocasiones de forma abundante, justificando con creces el valor del cubierto que pague.

El gran problema fue el horario, teníamos turno a las 21 hs, a las 21:15 levantaron el menú infantil (no quedaban chicos, eso es verdad) y empezaron poco a poco a retirar bandejas del buffet. De más esta decir que nunca repusieron absolutamente nada.

Una falta de respeto total, que si bien me indigno, me dejo comer a mí personalmente, todo lo que quise. A pesar de que valió la pena, y la comida era buena, mi veredicto es definitivo: no volvería.

Fin de la noche y navegación completa

Después de la cena los soldados aturdidos terminaron de caer. Fuimos muy pocos los que sobrevivimos a la faena, y nos quedamos un rato en el bar/disco, hasta que decidimos ir al exterior para tomar un poco de aire fresco.

Como quien no quiere la cosa, tapados con las mantas nos quedamos charlando un buen rato hasta que agotados del día y el movimiento incesante, nos fuimos a acostar. En la cama marinera (nunca mejor dicho), sacudiéndome de un lado a otro, finalmente me quede dormido.

La noche siguió con ese incesante movimiento por varias horas. La llegada a Copenhague fue con sol, sin una pizca de viento, y el mar báltico calmo, como si fuera una pileta.

Preparamos nuestros bolsos, y después de algunas fotos en el barco, abandonamos finalmente la nave, volviendo a nuestros hogares.

mini crucero a Oslo

Conclusiones finales del mini crucero a Oslo

Antes que dar el veredicto final, creo que hay que poner la situación en contexto y definir como lo vamos a juzgar. Estas serían las 3 preguntas:

  • ¿Es un viaje para conocer Oslo?
  • ¿Es una escapada/excursión de fin de semana?
  • ¿Lo volvería a hacer?

No, definitivamente no es un viaje para conocer Oslo.

Si, es una escapada de fin de semana.

Lo volvería a hacer como lo hicimos: entre amigos.

En que casos RECOMIENDO el mini crucero a Oslo

Como escapada de fin de semana, para hacer entre amigos, está muy buena. El hecho de ir en el barco, compartir la cena, las vistas desde el agua, y la experiencia “distinta” hace que sea muy agradable. Encima se tiene la posibilidad de hacer un pequeño recorrido por una ciudad tranquila y atractiva.

En que casos NO RECOMIENDO el mini crucero a Oslo

Si tu verdadera intención es conocer la ciudad, no es ni por cerca la mejor opción. Es imposible llevarse la esencia de un lugar en tan poco tiempo. Por si fuera poco, la periferia tiene muchas cosas que ver. El tiempo en la ciudad no supera las 6-7 horas.

Solamente el centro, el puerto, y la opera requerirían ese tiempo, dejando de lado los edificios de la Monarquía, el Fuerte, la municipalidad. Ni hablar de la cantidad de museos que la ciudad tiene por ver: Galería Nacional, Vikingo (no confundir con el de Roskilde), Kon Tiki, sumado a las atracciones alrededor de la ciudad: Parque de Vigeland, Oslo Winter Park, Solo por nombrar algunas. Por lo que pueden sacar sus propias conclusiones.


 

¿Cual fue su experiencia? ¿Les gustó el mini crucero a Oslo o los decepcionó? Espero sus opiniones.

Publicaciones recomendadas
Mostrando 2 comentarios
  • Ana
    Responder

    Hola Germán! por lo que pude leer, si encontraste tu lugar , no fue en el crucero a Oslo , gracias por compartir tus experiencias. Viajaré con mi hija, y estaba pensando ir de Copenaghe a Oslo (solo ida) en el crucero, solo por hacer algo distinto. Quería preguntarte cuán lejano está el puerto del centro de la ciudad?, podrías hacerme alguna sugerencia mejor que esta?. Gracias. Saludos. Ana

Deja un comentario

Verano en TilsvildelejeBuscar trabajo en Dinamarca